Último momento.
Asunto: verbena( domingo 20)
Verbena en Villa Victoria hoy domingo a las 20:30.
Ante la demanda del público el elenco de “Verbena en Villa Victoria” ha decidido agregar una función mañana domingo a la misma hora, 20:30,
Se prevé un descuento para estudiantes y docentes de arte en las entradas de césped(2×1)
por favor difundir.
Gracias por su atención
¿Dónde vas con mantón de manila?
A lucirme y a ver la Verbena.
Una entradita para ir tomándole el gusto.
Verbena, Madrid y la libertad
La verbena en nuestra casa siempre quiso decir La Verbena de la Paloma.
Desde muy chicos, oímos una versión dirigida por Ataúlfo Argenta, de la que, con mis hermanos, recordábamos sobre todo las carcajadas de Don Hilarión, encarnado por Miguel Ligero.
También recuerdo la emoción que sentía en el preludio, al oír esa sucesión de melodías absolutamente hispánicas, que me llenaban de fervor ibérico, sin pensar demasiado si se trataba de españoladas, como dirían algunos puristas luego, echando a la hoguera a la pobre Verbena, junto con Carmen y algunos pasodobles taurinos. Me impresionaba mucho la explosión musical que se venía luego del diálogo breve de los porteros: eso sería Madrid, pensaba: verano, fiesta, risas, juventud, diversión pura…
Pero Madrid también vino a mi infancia con los relatos de mi padre sobre la guerra civil. El fue uno de esos niños de la guerra. Exiliado, arrancado de España con su familia, como tantas familias republicanas. Su padre, luchó por la república hasta las últimas. El sentimiento trágico en sus relatos siempre vino mezclado con el humor: se decía que Madrid resistía porque los nacionales (los franquistas) no podían cruzar el Manzanares. Luego conocí el Manzanares: un riacho; ni siquiera: un arroyito.
Madrid y esa misma mezcla, en las canciones de la resistencia… “De las bombas se ríen los madrileños”…
Me pregunté cómo les fue posible a los madrileños seguir de fiesta en plena opresión. Opresión franquista de décadas, pero también opresión napoleónica más de cien años antes, y opresión eclesiástica, inquisitorial, en este último caso, de siglos.
Nunca se perdió la alegría, que ha sido tan intensa como el heroísmo.
Pensé entonces en una versión de La Verbena atravesada por el siglo.
Empezaría en los años 30, en pleno gobierno republicano. El preludio sonaría con sus frituras, y en la imagen, tomas de una película de Benito Perojo sobre la verbena, del año 35. En alguna medida, esas imágenes serían también un homenaje a Miguel Ligero. La fiesta en esos años iba a la par de la música, prometiendo todo el porvenir en la concreción de la utopía.
El inicio del cuadro segundo, en modo menor y por soleares, tendría su anclaje en los años 50, luego de la guerra civil y en pleno estado franquista. La melodía de las cuerdas, mezclándose con imágenes muy duras, que siguen doliendo hoy día, de un sueño tronchado, acribillado por balas de hierro. Luego, años negros. Pero a pesar del oscurantismo, la música -siempre la música – como llave de fuga, enciende la mecha de la alegría rebelde y sorda a las prohibiciones.
El tercer salto, ya en la actualidad, activado por una adolescente, que lleva la verbena en sus auriculares, cerraría la última fase de la última escena.
Cuando parece que la historia ha terminado, es necesaria su intervención para que empiecen a resolverse los problemas pendientes.
Verbena tiene que ver con fiesta, con fiesta por venir. Es algo así como el viernes de un fin de semana libre, con todo el tiempo por delante. Y si verbena tiene que ver con la Virgen de la Paloma, une de forma inseparable junto a la religiosidad, al desenfreno, en la víspera, sin pensar – precisamente – en mañana.
Esta puesta intentará rendir homenaje a Madrid en sus sueños de libertad, pero sobre todo al deseo de vivir, al deseo de amar, que riendo, se escapan del yugo.
Pablo González Aguilar
Artículo del diario La Capital
domingo 13 de marzo.
El preludio
(con el apoyo espiritual del Gobierno de la República)
A papá con muchísimo cariño y nostalgia.
“Verbena en Villa Victoria” Sábado 19 de marzo a las 20.30.
Del director de LA OCA del CAIRO Y LA CAMBIALE di MATRIMONIO
El sábado 19 de Marzo a las 20:30 hs, con eventual función el domingo 20, subirá a escena “LA VERBENA DE LA PALOMA”, versión libre de la zarzuela de Tomás Bretón.
Esta versión escénica reunirá a cantantes y artistas egresados del Instituto Superior de Arte del Teatro Colón de Buenos Aires, del Conservatorio Luis Gianneo, así como consagrados actores y realizadores marplatenses.
La representación tendrá como marco escénico la casa de Victoria Ocampo, disponiéndose las plateas frente a la galería que da al jardín.
La puesta en escena, de Pablo González Aguilar, propone un viaje a través del tiempo, en el siglo que ha transcurrido desde el estreno de esta zarzuela, y estará teñida de avatares políticos: La versión combinará el piano, a cargo de Jonás Ickert, con registros orquestales históricos.
El elenco estará encabezado por el barítono Leonardo Menna, en el rol protagónico de Julián, junto a un grupo de cantantes y actores de excelencia de nuestro medio, entre los que se encuentran Edith Villalba, Georgina Espósito, Guillermo Fertitta, Sebastián Villar, Carolina López Oroño, Laura Pirrucho, Mariano Salinas y Ana Juárez,.
El diseño de luces será de Bruno Festa.
Belén Rivero estará a cargo del vestuario y caracterización, mientras que el diseño y realización escenográfica recaerán sobre Adriana Padra.
El espectáculo tiene prevista una duración de una hora.
La invitación incluye además una degustación de helados de una conocida marca marplatense de excelencia.
Con la intención de que esta velada sea verdaderamente accesible a gran cantidad de público, el precio de las localidades será muy popular, previéndose además una entrada sin asiento (a modo de « Traiga su manta y escuche… ».), una costumbre tradicional de Villa Victoria.
La venta anticipada de entradas tendrá lugar en la boletería de Villa Victoria,
Matheu 1851. De miércoles a lunes, de 14 a 20 a partir del 9 de marzo.
El evento, declarado de interés cultural, cuenta con el auspicio del Consulado de Francia en Mar del Plata.
Un fragmento de lo que se proyectará
Para despedirnos













